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El vínculo narco con CBI

El jueves, antes de que su alegato fuera interrumpido hasta la audiencia de esta semana, el fiscal federal Carlos Gonella comenzó a desmenuzar cada uno de los pormenores que, a su criterio, rodean la compleja causa por la caída de la financiera Cordubensis SA, más conocida como CBI.

Ante los ojos del Tribunal Oral Federal N° 2 de la ciudad de Córdoba, y de la variada gama de abogados defensores, el representante del Ministerio Público Fiscal mostró una carta que hasta ahora no había adquirido mayor trascendencia en torno de este caso.

Gonella no sólo insistió en trazar los gruesos movimientos de cheques y montos millonarios cuyo origen ya fueron revelados en el expediente, sino que también buscó dejar al desnudo el otro movimiento circular alrededor de estas financieras: el lavado de dinero proveniente del narcotráfico.

Esta historia, anexada al expediente CBI, se remonta al 13 de marzo de 2014, sólo un mes después de la caída de la financiera, cuando el Juzgado Federal N° 2 investigaba a un grupo de personas por supuestas conexiones con el tráfico de drogas.

Fue en el marco de estas pesquisas que el fiscal Gustavo Vidal Lascano había ordenado diversas intervenciones telefónicas en un organigrama armado alrededor de Ricardo Alfredo Romo.

A esa altura, este se hallaba imputado por supuestamente integrar una organización delictiva que, a mediados de ese enero, robó más de 700 mil pesos tras un minucioso trabajo delictivo realizado en el interior de un cajero automático ubicado en la Terminal de Ómnibus de Deán Funes.

Una banda considerada por la Justicia como experta en robar cajeros automáticos y que habría tenido ramificaciones narco, según se investigaba en el fuero federal.

Fue en una de las escuchas registradas por la entonces división Drogas Peligrosas de la Policía de Córdoba que uno de los investigados comenzó a hablar por teléfono con una mujer, a la que le dijo que Romo hacía un mes que estaba detenido.

En la prueba, refirió Gonella, apareció un informe policial en el que el interlocutor le contaba a la mujer –que sería de Santa Fe (por la característica del teléfono)– que la banda habría perdido unos tres millones de pesos en “la financiera que salió en el diario y en la tele”. CBI había quebrado un mes antes en medio de un escándalo público.

“Esa plata la tenía yo, pero le dije ‘mirá, Ricardo, no quiero tener esta plata yo, dejate de hinchar los huevos, la pongamos acá en esta financiera’. Hace dos años que la tiene ahí, o sea que la ingresó en esa financiera. Fue hace dos años ahí, en el Dino, la que sale en la tele”, quedó transcripto en la causa.

La referencia al Dino hace alusión al complejo comercial de barrio Alto Verde donde funcionaba la principal sede de CBI.

Esta parte de la causa fue remitida en su momento por el fiscal Vidal Lascano a su par Enrique Senestrari, quien comanda la extensa investigación por CBI.

Si bien las escuchas quedaron incorporadas en el expediente, por ahora no se avanzó más en su revelación, según surge de la propia causa que ahora llegó a juicio con 16 imputados que a fin de mes escucharán la sentencia, según se especula en el edificio de los Tribunales Federales.

Del “nicho” a la “cueva”

Al documento, Gonella lo trajo a colación ahora, al momento de comenzar su alegato. Remarcó que entre la abundante prueba se podía observar, también, que dentro de CBI había millones de pesos que podían provenir del mercado clandestino de drogas.

Al comenzar su alegato, el fiscal tomó una cita del libro La Caída, de Eduardo Rodrigo, extitular de CBI y principal imputado en el caso, quien escribió que la financiera era una nicho que prestaba un servicio a la sociedad. Ante esto, Gonella interpretó que “nicho” también refiere a una “cueva” y para demostrarlo puso a la luz del juicio el documento de la transcripción telefónica para advertir que allí adentro, entre otras cosas, había dinero proveniente del narcotráfico, según se sospecha.

En ese sentido, el fiscal remarcó que las directivas de la Unidad de Información Financiera (UIF), a partir de los parámetros dictados por el Grupo de Acción Financiera Internacional (Gafi), exigen a los estados que tengan en cuentan los riesgos económicos que representan los dineros que generan el narcotráfico, la trata de personas y el mercado ilegal de armas.

Al respecto, este organismo exhorta a controlar estos emprendimientos financieros para evitar que se cuelen los dineros generados en el marco de aquellas actividades delictivas.

Gonella, quien supo tener un importante rol en la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac, cargo que también le valió una investigación en su contra), hace tiempo que en distintas causas por delitos complejos en el fuero federal insiste con la importancia de ir al eslabón superior: el flujo financiero.

“En la lucha contra el narcotráfico, la clave es la persecución financiera. Estados Unidos es el principal país consumidor del mundo, lo que da la pauta de que la ‘guerra contra el narcotráfico’ fracasó. El narco genera riquezas y las inyecta en el mercado. Perseguir el lavado es fundamental. El narco hace un análisis de costos y prefiere pasar unos años en la cárcel si después, cuando vuelve a la libertad, sigue contando el dinero”, remarcó meses atrás, cuando junto a los otros dos fiscales de los juicios federales en Córdoba, Maximiliano Hairabedian y Carlos Casas Nóblega, trazaron un vasto panorama sobre la proliferación narco en la provincia y su persecución judicial.

La pista del dinero sucio es la gran cuenta pendiente, no sólo en Córdoba sino a nivel país, en cuanto a las causas por delitos federales. Desde fines de la década de 1980, la contabilidad de la cantidad de sentencias apenas supera los dedos de ambas manos.

Porque, al fin y al cabo, de eso se trata todo: dinero. Perseguir y desbaratar el enorme flujo financiero que estas actividades ilícitas generan es el desafío de fondo, según coinciden los especialistas en esta clase de delitos.

Por lo general, las noticias sobre narcotráfico abundan en secuestros de kilos y kilos de sustancias ilegales o en las explosiones violentas cada vez más frecuentes en las grandes urbes del país, siempre asociadas a bandas dedicadas a este comercio clandestino.

Es en este contexto que desde hace un tiempo se viene escribiendo una máxima que reza que aunque el narcotráfico genera los muertos y los focos de violencia en las periferias o en los márgenes de las ciudades, sus fenomenales ganancias por lo general terminan en el centro, en aquellas “cuevas” financieras que funcionan a la vista de cualquiera... que las quiera ver.

El tiroteo fatal que asoló Nueva Córdoba en febrero de 2018, que dejó a un policía muerto y dos delincuentes abatidos, también reveló la existencia de una presunta financiera ilegal que había sido el blanco elegido por los delincuentes.

Apenas aquella causa comenzó a caminar, los investigadores sospecharon que allí no sólo había un movimiento incesante de cheques vinculados a diferentes gremios, sino también que un importante narco de la ciudad solía ir allí para proveerse de dólares.

La hipótesis aún espera una respuesta en el Juzgado Federal N° 3, que hasta hoy no logró revelar qué funcionaba en aquel departamento, pese a que la fiscal Graciela López de Filoñuk recibió dos informes confidenciales de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) que alertaron que la víctima de aquel robo, un joven de 30 años, no podía justificar su importante crecimiento patrimonial de los últimos dos años