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Cadena de negligencias en la tragedia del 107

La palabra “culposo” se repite 69 veces. El término “imprudente” se lee 68; y “negligente”, 49. Los conceptos “fallas” y “defectos” figuran en 33 oportunidades cada uno, mientras la expresión “errores groseros” aparece 17 veces, al tiempo que “incumplimiento” unas 15 y “antirreglamentaria”, 12. La palabra “reclamos” se reproduce 104 veces en total.

Así figuran repetidos, analizados y justificados estos términos a lo largo de las 615 páginas de los fundamentos del fallo (conocidos ahora) por la tragedia de la ambulancia del 107, ocurrida el 26 de septiembre de 2006 y que dejó cuatro muertos. El juicio terminó con seis condenas por homicidio culposo reiterado y lesiones culposas para tres exresponsables del servicio municipal de emergencias y tres miembros de la carrocera Vallé, que armó el vehículo.

Las condenas, dictadas por la jueza Susana Cordi Moreno no derivaron en penas efectivas de cárcel, ya que el fallo no está firme. Si algo está claro es que el móvil N° 1.539 (Fiat Ducato) no podía haber circulado por ningún motivo.

El mapa de culpas se sintetiza así: en la carrocera armaron mal la ambulancia; en el servicio 107 sus responsables hicieron pésimas modificaciones y desoyeron reclamos de los empleados sobre falencias de ese vehículo y otros más.

Por el lado de la carrocera Vallé, los condenados fueron Víctor Vallé, Víctor Scienza y Pablo Perotti. Por el 107: Claudio Gómez, Pablo Olmos y Carlos Navarro.

Todos recibieron penas de entre dos años y cuatro meses, y tres años de prisión.

Explosión y culpas

El martes 26 de septiembre de 2006, al mediodía, la ambulancia llevaba a dos policías heridos por un choque. No llegaría al Hospital de Urgencias: en avenida Sabattini de Córdoba, frente a un híper, el habitáculo trasero se prendió fuego y sobrevino una explosión. A los pocos segundos, hubo otras dos detonaciones.

Murieron Rodrigo López y María del Valle Padilla (policías); la enfermera Ada Camozzi y el médico Gustavo Botta. Hubo dos sobrevivientes.

En los fundamentos del fallo se explica que en la parte trasera de la ambulancia había una sobresaturación de oxígeno y que posiblemente por una chispa (por una falla técnica de un aparato) sobrevino una llamarada tipo “flash”. A los pocos segundos, explotó un tubo fijo de oxígeno. Momentos después, detonaron otros dos tubos que estaban sueltos y que habían sido colocados complementariamente, ya que el principal tenía serias pérdidas de oxígeno.

Según la jueza Cordi Moreno, una cadena de conductas “negligentes, imprudentes e imperitas” fueron causa directa del siniestro.

Destacó el valor de los peritajes, las conclusiones de los técnicos y el análisis de testimonios, sobre todo de empleados del 107.

Al culpar a la carrocera Vallé, la jueza concluyó que la instalación y preparación del rodado fue deficiente y no se cumplió con normas de calidad a la hora de colocar piezas, principalmente en lo concerniente a la circulación del oxígeno. Mencionó “inadecuadas y deficientes” instalaciones y materiales y remarcó “defectos groseros”.

Al analizar el rol de los responsables del 107, expuso que se hicieron cambios no aprobados en ese rodado, como la colocación de tubos extras de oxígeno, y que no se escucharon ni solucionaron las quejas ni los reclamos de distintos empleados del servicio sobre fallas en los coches.

Camozzi, una de las víctimas, había denunciado fallas.

Fuente: http://www.lavoz.com.ar/node/1131031?rc=1