Pautas Internas de Comportamiento

Decálogo


El decálogo del estudio describe las pautas internas de comportamiento de todos sus integrantes que, aunque no sean diez, configuran los pilares básicos para el desarrollo de su ejercicio profesional.

1) El abogado debe ser humanista. El cliente no sólo espera que se defiendan sus intereses, también exige la comprensión y contención del abogado. Ser entendido como paso previo a ser defendido.

2) Hablar, escuchar, compartir, discutir y debatir es aprender y, para el abogado, el aprender no termina nunca.

3) Dignidad, honestidad, humildad y honor. La dignidad no es mera solemnidad protocolaria sino un compromiso permanente con la honestidad. La humildad es necesaria para leer en los errores propios la oportunidad de rectificarlos. La palabra debe mantenerse, debe cumplirse a rajatabla.

4) La independencia, la libertad y la lealtad de garantizar la defensa y el asesoramiento de los intereses confiados.

5) El respeto del secreto profesional y de la confidencialidad de los asuntos que nos ocupan.

6) El respeto de la confraternidad. Ejercer la profesión con el debido respeto a todos aquellos que comparten la misma vocación por el derecho.

7) Trabajar en equipo es algo que se impone en nuestra profesión. Todo trabajo en equipo exige una colaboración sincera, honesta y desinteresada de cada integrante.

8) No hay asuntos ni problemas pequeños. Todo asunto confiado es un tema prioritario, fundamental.

9) El abogado debe generar la confianza de su cliente, su tranquilidad, pero nunca al extremo de engañarle o de ocultarle los riesgos y las dificultades de la situación que se contemple.

10) La prudencia y la serenidad no deben abandonar nunca el ejercicio profesional de la abogacía.

11) El abogado debe explicarse, debe dar su visión jurídica del tema, señalar lo que pretende, qué espera del cliente. Y esta explicación debe ser sincera, debe decirse la verdad, incluso la más dolorosa, la más desalentadora. Jamás generar expectativas falsas.

12) Ejercer la profesión es formarse y capacitarse, es un aprender constante. Nos exige estudiar, leer, conocer y profundizar sistemáticamente nuestros conocimientos. Debemos aprender, autoerigirnos y superarnos día a día, si queremos ejercer honestamente nuestra profesión desde la calidad.

13) Dudar es intelectualmente estimulante, invita al estudio, a profundizar. Es el comportamiento humilde del estudioso del derecho que sabe de la complejidad de éste y quiere, honestamente, encontrar la mejor interpretación a favor de los intereses que le han sido confiados. Dudar es llegar al convencimiento por la exigencia, no por alardes superficiales de memoria o de pretendida experiencia. Pero una vez hecha la elección habrá que defenderla con convencimiento absoluto de que la conclusión alcanzada es la mejor. Aun así, el convencimiento debe siempre estar abierto a la reconsideración.

14) Ganar? No es otra cosa que trabajar con entusiasmo, con dedicación, con pasión, con voluntad de alcanzar los objetivos planteados y los intereses confiados. No podemos garantizar el ganar, pero sí aseguramos la voluntad de ganar.

A menudo en nuestro entorno, las cosas nunca son lo que son sino lo que parecen ser. Por el contrario, jurídicamente, las cosas no son lo que parecen, sino lo que efectivamente son.